El emprendimiento siempre ha estado presente en la sociedad española. Sin embargo, actualmente ha cobrado una especial relevancia en los medios de comunicación y en la cultura general. Probablemente, como consecuencia de la crisis, está cambiando nuestra forma de percibir el trabajo, y no son pocos los que se han lanzado a la aventura de emprender un negocio, aun siendo conscientes de las dificultades a las que tendrán que enfrentarse.

Ciertamente, poner en práctica una idea y no perecer en el intento, constituye una auténtica odisea. No es fácil trasladar un pensamiento al papel, y después tomar las medidas adecuadas para que dicha idea tome cuerpo en el mundo real y salga adelante en un mercado cada vez más competitivo y acelerado. Precisamente por ello, la planificación jurídica y fiscal se ha convertido en un pilar fundamental que debe estar presente desde el comienzo de la actividad.

Desafortunadamente, son innumerables los casos de errores o carencias, quizá no intencionados, quizá debidos a un malentendido, que, con el paso del tiempo, acaban convirtiéndose en una auténtica losa para el desarrollo normal de las actividades de una empresa. De ahí la importancia de consultar con abogados expertos, que no solamente intervengan a la hora de realizar un diagnóstico de la enfermedad consumada, sino que pronostiquen los posibles focos de peligro y pongan los remedios adecuados.

Máxime, como bien sabes cientos de emprendedores en nuestro país, cuando los inicios de un proyecto empresarial suelen ir acompañados de la necesidad de compatibilizar la nueva actividad emprendedora con otras funciones o responsabilidades totalmente diversas. La realidad, por desalentador que pueda parecer, es que no se puede estar a todo, y lo cierto es que las obligaciones jurídicas y fiscales al principio parecen una cuestión secundaria, pero al final terminan ocupando gran parte del tiempo que se puede dedicar a un proyecto, sin duda debido a las consecuencias fatales que eventualmente puede tener una omisión en este sentido.

Tanto si se un proyecto está en ciernes, como si ya ha comenzado a rodar, las obligaciones jurídicas a las que tiene que hacer frente son las mismas. Pero no sólo hay que mirarlo desde el punto de vista pasivo. No es menos cierto que hay que saber hacerse valer ante determinadas situaciones injustas. Lo proceloso de los comienzos se traduce en muchas ocasiones en un abandono sistemático de todo aquello que pueda sonar a reclamación o queja, por miedo a dar una mala imagen, o crear un mal precedente. No se observa abuso en quien reclama su derecho, dice el viejo aforismo.

Cualquier emprendedor conoce la importancia de contar con un asesoramiento jurídico adecuado a sus circunstancias particulares. Multitud de decisiones dependen de contar con información en tiempo real sobre las potenciales consecuencias de una u otra actuación. Eso es precisamente lo que tratamos de ofrecer desde Libroley a nuestros clientes: un trato particularizado que satisfaga sus expectativas, con la misma implicación que demostraría un socio de la propia empresa.

Porque llevar las riendas de un negocio no es tarea fácil, Libroley pone sus recursos y su experiencia a disposición de todos aquellos soñadores que han decidido sentar las bases de un nuevo negocio.

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