El bastanteo de documentación, ese gran desconocido. La actividad de bastanteo resulta generalmente desconocida al gran público, a pesar de ser la llave que permite el establecimiento de una relación de confianza entre las partes, en la medida en que garantiza el hecho de estar dirigiéndose a la persona correcta, esto es, aquél que ostenta facultades suficientes para comprometer la voluntad de la otra parte.

Bastantear no es otra cosa que garantizar que la persona física que actúa en nombre de una persona jurídica o de otra persona física, tiene poder suficiente para hacerlo, y hasta dónde llegan sus atribuciones. Delimitar dichas facultades no siempre resulta sencillo, pues el Derecho no en toda ocasión exige la formalización del acto de atribución de facultades en una escritura pública ante Notario, y ni siquiera esta formalización permite una automatización total del proceso.

Hoy como ayer, la realidad social rebasa cualquier simplificación, y el bastanteador debe enfrentarse al reto de interpretar, por ejemplo, escrituras extranjeras, cuya complejidad no procede precisamente de la lengua (que es tarea del traductor jurídico), sino de la radical diferencia de cultura jurídica entre naciones, lo que puede llevar a una mala comprensión de los poderes de una persona. Además, está el hecho de que en no pocas ocasiones los operadores en el comercio deben llevar a cabo operaciones novedosas, muchas de ellas marcadas por una extremada rapidez de las actuaciones, como en el caso de toda la actividad concerniente a los derivados financieros, en los que es difícil llegar a un equilibrio entre la confianza que debe existir entre poderdante y apoderado, y al mismo tiempo, las necesarias garantías de respeto a la voluntad del apoderado.

El bastanteador debe moverse entre la necesaria estrictez en la exigencia de requisitos formales, algunos de ellos provenientes de un mero ejercicio de prudencia a la hora de asegurar la identidad de los apoderados, y al mismo tiempo la debida valoración del caso concreto, a fin de no ahogar la dinamicidad social y jurídica en un mar de obligaciones formales imposibles de cumplir.

Por todo ello, la cualificación del bastanteador como jurista constituye un valor añadido de tremenda importancia. En Libroley tenemos una larga trayectoria en la actividad de bastanteo, especialmente en lo que se refiere a la correcta gestión de grandes cantidades de documentación, donde nuestra especialización en la materia nos ha permitido afrontar con éxito grandes proyectos a nivel nacional, con toda la riqueza lingüística, jurídica y económica de nuestras tierras. Porque sabemos de la importancia que tiene el bastanteo de documentación para nuestros clientes, siempre hemos trabajado para dar el mejor servicio, a fin de salvaguardar sus intereses más allá de una mecánica revisión de documentación que poco o nada tiene que ver con la auténtica actividad de bastanteo.

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