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Felices vacaciones

BY IN Sin categoría On 29-07-2014

Se acerca el 1 de agosto y muchos españoles ya están preparando las maletas para irse de vacaciones. También habrá aquellos que las estén preparando para volver a trabajar. Y, si tenemos en cuenta los datos de la última Encuesta de Población Activa, EPA, habrá 1.834.000 de familias que no podrán tener vacaciones porque todos sus miembros están en paro.

El párrafo anterior contiene varias de las claves más importantes de la situación de nuestra economía, el turismo, el consumo interno y el paro.

El turismo ha tenido hasta junio un comportamiento excepcional y ha batido todos los records históricos. El número total de visitantes internacionales ha sido de 28 millones, un 7,3% más de los que recibimos en el primer semestre del año pasado.

De esta forma el turismo se convierte en fuente de dos cosas muy necesarias,

  • Divisas que compensan en déficit de la balanza comercial, que se ha incrementado por el estancamiento de las exportaciones y el incremento notable de las importaciones.
  • Empleo, ya que si nos fijamos en los datos de la EPA, que han sido los mejores en varios trimestres, el empleo crece sobre todo en el sector servicios, mayoritariamente turístico, y todos los analistas coinciden en que el hecho de que la Semana Santa haya sido en abril ha permitido que los contratos que se hicieron en esas fechas hayan continuado hasta junio, cuando empieza la temporada turística.

También con el turismo y con las vacaciones aumenta el consumo interno que se ha convertido en el motor de la economía cuando han flaqueado las exportaciones. Recordemos que en las últimas cifras de crecimiento de nuestro PIB la contribución de las exportaciones había sido negativa mientras que el crecimiento se sustentó gracias al consumo interno.

Respecto a los datos sobre el empleo de la EPA lo más relevante ha sido la creación de 402.400 puestos de trabajo en el último trimestre, cifra que se reduce notablemente si tenemos en cuenta la evolución de los últimos 12 meses, 192.400 ocupados nuevos.

En el sector servicios se crearon 378.700 empleos nuevos en el último trimestre, pero si consideramos los 12 últimos meses la cifra de creación de empleo neto fue de 263.800.

Existen muchas dudas sobre la interpretación de los datos de la EPA, las más importantes de la cuales tienen que ver con:

  • La precariedad del empleo creado, contratos temporales y a jornada parcial.
  • La baja calidad del mismo.
  • Que no ha aumentado la productividad.
  • La estacionalidad de los datos que coinciden con el momento alto del ciclo turístico.

Pero, a pesar de ello, la mayoría de los análisis son positivos y hay quien apuesta porque se ha producido un punto de inflexión en el mercado laboral y ahora ya solo cabe esperar mejoras. Otros analistas, más prudentes, indican que hay que esperar a las futuras encuestas para ver si la tendencia se consolida.

Pues eso lo constataremos después de las vacaciones. También estaremos atentos a otras cuestiones.

En octubre se conocerán los resultados de las pruebas que la EBA y el BCE están haciendo a la banca europea que, todos están seguros, requerirán nuevas recapitalizaciones de algunas entidades sobre todo belgas, italianas y francesas… pero puede que también alguna española. Esperemos que sean muy pocas o ninguna las españolas ya que, en caso contrario, se podría producir una mayor contracción del crédito a las familias y las empresas.

Después del verano nos encontraremos también con el final de la expansión cuantitativa que ha venido practicando la Reserva Federal de EE.UU. La retirada de estímulos de la FED está teniendo efectos negativos en muchos países emergentes ya que ha provocado el repliegue de la inversión extranjera en ellos. Pero uno de los temas que más preocupa al mundo es el momento en el que la FED decida subir los tipos de interés que en este momento están en 0. Si la FED adelanta la subida de tipos de interés, en principio se habla que no lo hará hasta bien avanzado 2015, se producirían una serie de efectos en cadena a los que habrá que estar muy atentos. Uno de esos efectos sería muy probablemente la retirada de las inversiones internacionales hacia EE.UU. buscando rentabilidades que no se ofrecen en otras zonas económicas.

Por ejemplo en la eurozona donde el BCE está recorriendo el camino inverso a la FED con bajadas de las tasas de interés y estudiando una posible expansión cuantitativa que presumiblemente pondría en marcha después del verano.

Como se puede ver son muchas y transcendentes los acontecimientos que nos esperan después del verano, y solo hemos citado algunos, obviando los que tienen que ver con la política interna de nuestro país, pero no porque carezcan de importancia.

Tampoco hay que olvidar el mes de agosto históricamente ha sido muy complejo. Y este año también puede serlo ya que aunque algunos de nosotros estemos tranquilamente en una playa siguen vivos los conflictos de Ucrania, Palestina, Siria, Irak, Libia…

No obstante, las vacaciones son para descansar, para coger fuerzas, para seguir viviendo a pesar de las problemas, para pararse y reflexionar en aquellas cosas en las que la vorágine del día a día nos impide pensar… por eso les deseamos a todos, y a nosotros también, buenas vacaciones.

Nos volvemos a ver en septiembre y seguiremos hablando de las cosas enunciadas y anunciadas. La vida sigue.


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Exportaciones versus importaciones

BY IN Sin categoría On 23-07-2014

Una de las afirmaciones que más se han repetido en los últimos tiempos ha sido el cambio radical que se ha producido en nuestra balanza comercial, que mide las diferencias entre los bienes que importamos y los que exportamos.

Si observamos los datos de un periodo amplio nos encontramos que el déficit de nuestra balanza comercial fue en 2007 de cerca de 100.000 millones de euros y que, a partir de entonces, se redujo hasta los 15.000 millones en 2013.

Esta evolución tan positiva se debió al aumento de las exportaciones pero también, y de forma muy significativa, a la caída de las importaciones.

La caída de las importaciones estuvo directamente relacionada con el consumo interno que evolucionó negativamente en el periodo 2008-2011 y cayó un 12,1%.

Si durante los años anteriores el PIB no cayó en la misma proporción que lo hacia el consumo se debió precisamente a la mejora de las exportaciones.

Así, la buena marcha de la exportaciones permitió que su aportación al crecimiento del PIB fuese positivo compensado en parte la caída del consumo interno.

Además las exportaciones llegaron a cubrir en 2013 hasta el 90% nuestras importaciones, si añadíamos los ingresos por turismo, que no están incluidos en la balanza comercial sino en la balanza de servicios, España tuvo superávit en el conjunto de la balanza de pagos con el exterior.

Es más, si a la importaciones españolas les restásemos las de energía nuestra balanza comercial hubiera tenido superávit en algunos periodos de los últimos años.

Las exportaciones españolas no solo crecieron sino que se diversificaron. Siendo la Unión Europea el principal destino de las mismas, los empresarios españoles fueron capaces de ampliar sus mercados en Latinoamérica, África y Oriente.

Entre los economistas hay una discusión sobre cuál es el momento y las causas de esa mejora de las exportaciones.

Los datos oficiales nos dicen que entre 2009 y 2012 las exportaciones españolas crecieron un 23,4%, un porcentaje superior que el resto de la zona euro.

De acuerdo con lo anterior muchos economistas se plantean los efectos beneficiosos de la llamada “devaluación interna”, esto es la reducción del impacto de los costes de producción en los bienes exportados. La “devaluación interna” se consigue principalmente mediante la reducción de los costes salariales, la mejora de la productividad y la disminución de las cargas fiscales y sociales que afectan a dicha producción.

Teniendo en cuenta que la última reforma laboral se realizó en 2012 es lógico que se planteen las dudas sobre los efectos de la misma en el crecimiento de las exportaciones, más si consideramos los últimos datos conocidos de nuestras exportaciones que desde el segundo semestre de 2013 “han mantenido una tendencia a la baja” tanto en volumen como en valor, según el analista de FUNCAS Juan José Laborda.

De acuerdo con los datos del Gobierno al finalizar el mes de mayo de este año las exportaciones españolas habían descendido un 1,3% en términos interanuales mientras que las importaciones han seguido una tendencia creciente siendo la diferencia entre mayo de este año y el del año pasado de un 7%, de tal manera que el déficit comercial del mes de mayo del año pasado fue de 27 millones de euros y el del mes de mayo de este año ha sido del 1.756 millones de euros (se exportó por valor de 20.642 millones de euros y se importó por valor de 22.382 millones de euros).

Como causas de ese retroceso de nuestra balanza comercial se apuntan varias.

Por el lado de las exportaciones

  • La alta cotización del euro,
  • La caída de los mercados emergentes, principalmente latinoamericanos,
  • La atonía del crecimiento de la zona euro, principal destino de nuestras exportaciones,
  • El estancamiento del comercio mundial.

Y por el lado de las importaciones la causa principal se atribuye al aumento del consumo interno que tiene una vertiente positiva ya que en buena medida una  parte del incremento de las importaciones ha sido en bienes de equipo, los que las industrias utilizan para su producción, lo que indica que los empresarios españoles que las han hecho tiene expectativas positivas de cara al futuro.

En cualquier caso la aportación de nuestro sector exterior al crecimiento del PIB en el primer trimestre del año ha sido negativa.

Todo lo anterior nos obliga a algunas reflexiones.

La primera es que no está tan claro que la alta cotización del euro sea negativa para la economía española ya que gran parte de nuestras exportaciones van a la zona euro, y ahí la cotización del euro tiene un impacto neutro. Por otra parte, la partida más importante de nuestras importaciones es la energética y, en este caso, la fortaleza del euro nos favorece. Habría que comparar lo que nos aumentaría la factura energética con lo que ganaríamos exportando a otros países fuera de la zona euro si la moneda se devaluase. Dadas las fluctuaciones de los precios de la energía, en este momento al alza, esa comparación no es sencilla.

Todos los economistas que han estudiado la evolución de la economía española a lo largo de los últimos 70 años coinciden en que ha dependido siempre y en muy alto grado de la evolución de las economías de su entorno, de tal manera que si esta evolución era positiva también lo era la de España, dándose el caso de que en los momentos de expansión España crecía más que el resto de sus socios comerciales pero también decrecía más en los momentos adversos, pero siempre el crecimiento fue más fuerte que las crisis.

Obviamente la crisis actual no tiene parangón, ni en sus dimensiones ni en sus causas, con otras anteriores que no sea la de 1929, pero el modelo sigue siendo el mismo. Es decir, mientras no haya una reactivación de Europa, que solamente puede ser impulsada por Alemania y los países de la zona con superávit comercial, la economía española podría seguir teniendo una trayectoria errática.

Por último, pero no lo menos importante, debemos mencionar la relación de nuestra balanza comercial con la deuda pública. Esta última sigue creciendo, si la balanza comercial se deteriora la conclusión es obvia: tendremos más necesidad de endeudarnos con el exterior y más dificultad para pagar una deuda ya de por sí bastante difícil de pagar, más difícil aún si lo que hay es baja inflación o, aún peor, deflación.


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La crisis del Banco Espírito Santo

BY IN Sin categoría On 15-07-2014

Ayer las autoridades portuguesas decidieron la sustitución inmediata de la cúpula directiva del banco portugués Espírito Santo (BES). En principio, los hasta ahora gestores vinculados a la familia Espírito Santo, fundadora y propietaria de un porcentaje del 25% de la entidad, iban a permanecer en sus puestos hasta finales de este mes.

La precipitación de los acontecimientos es probable que se deba a que las autoridades portuguesas hayan llegado a la conclusión de que el banco está en una situación más grave de lo que se ha admitido hasta ahora y conviene atajar cuanto antes la situación de incertidumbre.

¿Cuáles han sido las causas de los problemas del BES? La respuesta todavía no está del todo clara.

Todo empezó cuando el Banco de Portugal pidió que se realizase una auditoría independiente de las cuentas del banco. Esta auditoría, cuyos resultados se conocieron en mayo, reflejó que el banco no había registrado unos 1.200 millones de euros de deudas que las empresas del grupo de la familia Espírito Santo mantenían con el banco. El informe decía “que existen irregularidades en sus cuentas y la sociedad presenta una situación financiera grave”.

Un comunicado posterior del banco afirmaba que esa exposición del BES no provocaría una falta de capital en el banco, ya que para el conjunto de esas sociedades es de 1.183 millones de euros y su colchón financiero es de 2.100 millones de euros. Pero esto es una conclusión provisional, hay que esperar a “la publicación del plan de reestructuración del grupo (empresarial de la familia Espírito Santo) para poder estimar las potenciales pérdidas asociadas a esta exposición”.

Pero el goteo de noticias que se han ido produciendo indica que la situación es más complicada. Así hoy conocemos que:

Nomura prestó a una empresa de la familia Espírito Santo 100 millones de euros para que pudiese acudir a la ampliación de capital que hizo el BES el día 10 de junio. Para garantizar ese préstamo se tomó como garantías el 5% de las acciones del BES. Nomura ha activado la cláusula que tiene por objeto regularizar la garantía y se ha hecho con ese 5% de las acciones.

  • Simultáneamente se conoció que el BES tiene una exposición crediticia en su división de Angola de 5.700 millones de euros y KPMG considera que el 84% de esos créditos son de dudoso cobro. El gobierno de Angola garantiza el 70% de esos créditos y los analistas estiman que podrían producirse pérdidas por un importe de pérdidas de 2.700 millones de dólares.
  • Por otra parte, Portugal Telecom, participada en un 10% por el BES, compró deuda de las empresas de la familia Espiríto Santo por un importe cercano a los 897 millones de euros que vence hoy martes y que no puede ser pagada, por lo que deberá ser reestructurada.
  • Estas son solamente algunas de las irregularidades detectadas que aunque en principio afectaban solamente a las empresas del grupo de la familia parece que también afectan de lleno al propio BES.
  • Los analistas y los mercados así lo creen. Las acciones del BES han perdido en menos de un mes el 54% de su valor y Citigroup calcula que las necesidades de nuevo capital del BES pueden estar en 4.300 millones de euros.

Los otros efectos inmediatos de la crisis del BES ya los conocemos:

  • Pérdidas en la bolsa portuguesa, española, alemana, francesa e italiana.
  • Repunte de la prima de riesgo es España y Portugal, que luego se moderó.
  • Reducción radical de los ratings del BES y de las empresas de la familia.
  • Retirada de las emisiones de bonos de algunas compañías españolas por el temor a no encontrar una acogida favorable en los mercados, con grave perjuicio para algunas entidades financieras en pleno proceso de reforzamiento del capital de cara a las pruebas a las que están sometidas por el BCE y la EBA.

Pero aunque las autoridades portuguesas se han esforzado en calmar los ánimos de analistas, inversores e impositores sigue existiendo una enorme preocupación tal y como puso de manifiesto la canciller Merkel, para la que la crisis del BES “revela la fragilidad de la zona euro y muestra la necesidad de que los gobiernos respeten los límites de deuda y déficit”. Es decir, si no se aclaran pronto y con absoluta transparencia todos los problemas del BES podría producirse un efecto contagio a otras entidades portuguesas y europeas.

Las críticas que se han hecho sobre las responsabilidades en el desarrollo de los acontecimientos se centran no solamente en la gestión que del banco y de sus empresas ha hecho la familia Espírito Santo sino también en la actuación de las autoridades europeas y el FMI. La famosa troika ha tenido intervenido a Portugal hasta hace pocos meses sin que advirtiesen los problemas que tenía el banco más importante de Portugal por activos.

También se pone en cuestión la actuación del supervisor, el Banco de Portugal, que fue quien encargó la auditoría interdependiente que dejó al descubierto los problemas. No se entiende muy bien que conociendo los resultados de la auditoria en mayo permitiese, sin hacer las advertencias oportunas, la ampliación de capital que se consumó el 11 de junio, y además, cuatro días después, el Gobernador del Banco de Portugal exigió a la familia Espírito Santo que saliese de los órganos de gobierno del BES.

Lo anterior es muy importante si se cumplen los pronósticos de algunos analistas, como el citado más arriba del Citi, nos podríamos encontrar, como mínimo, con una pérdida importante del valor de las acciones de la ampliación más allá de lo que ya se ha perdido en la cotización bursátil. Hay que recordar, que, con las nuevas normas de la Unión Europea, la prelación para afrontar la pérdidas de una entidad es la siguiente

1º Accionistas,

2º Tenedores de deuda sénior,

3º Tenedores de deuda junior,

4º Depositantes mayoristas,

5º Depositantes minoristas.

Esperemos que las medidas que han tomado las autoridades portuguesas sean suficientes para contener el problema e impedir un contagio muy inoportuno en un momento en que se están revisando los estados de las entidades europeas y es probable que algunas necesiten reforzar su capital, a lo que no va a ayudar que la crisis de BES se agrave o siga viva un tiempo largo.


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Morosidad y financiación a las empresas y familias

BY IN Sin categoría On 08-07-2014

En septiembre de este año el BCE pondrá en marcha las medidas para proporcionar financiación a las pequeñas y medianas empresas europeas con una nueva barra de liquidez de 400.000 millones de euros. El acceso de las entidades financieras a esta liquidez estará condicionada a que los préstamos lleguen a la economía real.

Valorar a priori la efectividad de la importante cuantía que aporta esta medida no es fácil, pero muchos analistas la ven con cierto escepticismo porque consideran que la concesión de nuevos créditos no es tanto un problema de oferta, de liquidez de los bancos para ofrecer esos préstamos, como de demanda solvente. Es decir, por abundante liquidez que tengan los bancos y por muy barato que sea su coste puede que no se incremente la financiación a las empresas por el peligro de que aumente la morosidad.

En España esta objeción cobra sentido cuando examinamos las últimas estadísticas de concesión de préstamos a empresas y morosidad que ha hecho públicas el Banco de España.

En marzo la morosidad de las empresas llegó al 19,6%. Si sumamos las cifras absolutas desde 2008, la morosidad se incrementó en 103.000 millones de euros, aunque tuvo un comportamiento diferente según cada sector de producción. A la cabeza está el sector de la promoción inmobiliaria, que justifica el 38% de esta morosidad.

Para calibrar debidamente la dimensión de esos porcentajes de morosidad hay que tener en cuenta que en lo que va de año la financiación a personas jurídicas ha decrecido un 12,5%, y suma, en términos absolutos, 140.000 millones de euros. Obviamente si en vez de descender la financiación a las empresas hubiese aumentado, el porcentaje de morosidad empresarial sería menor.

Con la caída anterior el saldo vivo de la financiación empresarial ha quedado en 1,04 billones de euros, lo que supone la menor cifra desde 2007.

La financiación que ha descendido se centra en los préstamos de más de un millón de euros, un 24%, mientras que la de menos de un millón de euros se ha incrementado, un 4,90%, datos que se interpretan en el sentido de que el crédito está llegando a las PYMES.

Actualmente están en marcha las pruebas de estrés que el BCE y la Autoridad Bancaria Europea, EBA, están realizando al sistema bancario de la eurozona, cuyos resultados conoceremos en octubre. Se espera que esta supervisión se aplique con criterios severos ya que en ella el BCE se juega su prestigio como futuro supervisor del sistema financiero. Si son ciertas la valoraciones que hace el Banco Internacional de Pagos (BIS) de Basilea de que la banca tiene morosidad oculta en sus balances, lo más probable es que ésta emerja con las pruebas.

En el caso de España no se esperan sorpresas importantes debido a las pruebas de estrés que se realizaron en 2012 y a los dos Decretos Guindos que condujeron a una mayor capitalización de las entidades y a un aumento de las dotaciones para provisiones.

El aumento del crédito tanto a las empresas como a las familias (el crédito a las familias creció hasta mayo un 12,8%, hasta alcanzar los 24.000 millones de euros de nuevos créditos) dependerá en última instancia más de la evolución de la economía española que de las condiciones de liquidez de la banca y de su capitalización. En estos momentos tanto el Gobierno como los analistas privados están revisando al alza sus previsiones de crecimiento. Si este crecimiento cristaliza como se espera, será el que incentive la petición y concesión de créditos.

En definitiva, y desde una perspectiva formal y legal, todo está listo para una reactivación del crédito, y por tanto también para un entorno más favorable para la recuperación de las deudas impagadas.

Pero es necesario que la economía crezca de forma sostenida y permanente y no sea flor de un día. El optimismo de corazón no debe empañar el pesimismo de la razón, y ésta nos dice que todavía no podemos estar seguros de esta reactivación llegue finalmente a producirse, tal y como nos ha demostrado EE.UU. cuya economía decreció en el primer trimestre del año un 2,9% rompiendo la recha ascendente que llevaba durante los trimestres anteriores.

ANEXO. Para valorar adecuadamente la fiabilidad de los pronósticos que hacen los analistas sobre el crecimiento de la economía española conviene conocer la “Diana Esade” que es un estudio a posteriori del grado de acierto de esas previsiones. La última que se ha publicado, la de 2013, se puede encontrar en esta dirección: http://www.slideshare.net/ESADE/informe-diana-esade-2013

 

En ella se puede comprobar el grado de error y de dispersión de esas previsiones. En algún caso el error de la previsión supera el 100%.


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¿Baja inflacción o deflacción?

BY IN Sin categoría On 01-07-2014

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística publicó el dato adelantado del IPC en el mes de junio, un 0,1%, una decima inferior al mes pasado, como se puede ver gráfico. Junio sería el décimo mes con tasas de inflación cercanas a 0.

Según Eurostat, la oficina estadística europea, la cifra adelantada de inflación para junio de la zona euro ha sido del 0,5%, dos décimas por debajo de la mayo que fue de 0,7%.

Aunque los datos son todavía provisionales y habrá que esperar unos días para su confirmación, han vuelto a poner sobre la mesa la discusión sobre si estamos entrando en deflación o, simplemente, estamos en un periodo prolongado de “baja inflación”. Este último concepto “baja inflación” es nuevo y es otro más de los que ha ido acuñando la crisis para describir fenómenos hasta ahora insólitos o para ser utilizados como eufemismos para eludir llamar a las cosas por su nombre.

En este caso se insiste en que “baja inflación” no tiene nada que ver con deflación, pero tanto economistas como instituciones están de acuerdo en que un periodo largo de baja inflación puede tener efectos muy negativos sobre la recuperación económica.

Sea cual sea la denominación que le demos al fenómeno está claro que preocupa seriamente a las autoridades económicas y monetarias tal y como puso de manifiesto la última reunión del Consejo de Gobierno del BCE en la que se tomaron medidas con la vista puesta en el peligro de que Europa entre en deflación: bajada de los tipos de interés, nueva liquidez condicionada a que la financiación llegue a la economía real, tasas de interés negativas para los depósitos y, lo que es más importante, el BCE está estudiando la compra de activos, expansión cuantitativa, tal y como ha venido haciendo la Reserva Federal Americana, FED.

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Hasta ahora la preocupación había sido que se desencadenase el proceso contrario, alta inflación, debido sobre todo a la influencia que sobre las políticas económicas europeas ha tenido y tiene Alemania. En la memoria de los alemanes está muy presente el recuerdo traumático de la hiperinflación que se produjo en los años 1921-1923. Ese último año la inflación alcanzó la astronómica cifra del 726.000.000.000%. Con tales cifras de inflación los salarios perdían valor nada más ser cobrados, los ahorradores perdieron sus fondos y se produjeron trastornos económicos muy graves y una situación de desconcierto entre la población de la que nos ha dado cumplida cuenta la historia, la literatura y el cine.

Pero por muy traumáticos que sean los recuerdos de los alemanes, lo que se ha puesto en evidencia en los últimos meses y que ha tardado en ser aceptado es que el peligro actual de Europa no es una inflación alta, alejada por encima del 2% que tiene como objetivo la política del BCE, sino la baja inflación o deflación.

La deflación se podría definir como una situación en la que los precios de hoy son más bajos que los de ayer pero más altos que los de mañana y sus efectos son muy perniciosos.

En una situación de deflación se articula una especie de círculo dañino cuyo funcionamiento provoca una caída del consumo, se aplazan las compras porque mañana los precios son más baratos, lo que lleva a una caída de la inversión productiva y de la producción debido a la reducción de los márgenes empresariales, lo que, a su vez, produce más despidos y paro, lo que lleva de nuevo a una caída del consumo… y así, en espiral, a una depresión o estancamiento económico.

Al contrario que la inflación que favorece a los deudores, uno de los efectos de la baja inflación y de la deflación es que aumenta el valor real de las deudas y hace más difícil el pago de las mismas lo cual es especialmente grave en el caso de España debido al alto endeudamiento del Estado, las familias y las empresas.

Un ejemplo que nos ayuda a comprender esto es el de las hipotecas. En deflación la deuda aumenta su peso mientras que el valor del bien hipotecado cae lo que puede producir, como pasó en Japón, un incremento de los impagos ya que llega un momento en que la deuda es superior al valor del bien en garantía.

Combatir los procesos deflacionarios no es una tarea sencilla sobre todo cuando los tipos de interés de los bancos centrales están prácticamente en cero, no caben nuevas rebajas que haga más barato el crédito y se impulse la economía. Incluso es dudoso que las políticas de expansión cuantitativa que han aplicado la FED y el Banco del Japón y que tiene en estudio el BCE tengan los efectos deseados en Europa. En estos momentos ya existe exceso de liquidez como demuestran las subidas bursátiles y la baja prima de riesgo que están pagando los países europeos, incluida la propia Grecia que está colocando deuda pública en los mercados a pesar de que ya asciende al 180% de su PIB.

Japón entró en deflación en los años noventa y su economía sufrió más de 20 años de estancamiento, ahora, con las medidas que tomó en su día el primer ministro Shinzo Abe, la “abeconomía”, el problema de la larga deflación parece que empieza a remontar, pero todos los economistas están de acuerdo en que con la deflación nos adentramos en un espacio relativamente desconocido en el que las disposiciones económicas adecuadas no están claras ni en su contenido ni en sus efectos.

 

 

 


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